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Psicología infantil y adolescente

A veces, lo que un niño o adolescente siente no es fácil de expresar con palabras.

Cambios de comportamiento, miedos, enfados frecuentes, aislamiento, dificultades en el colegio o una mayor sensibilidad pueden ser algunas formas de mostrar que algo no está bien.

Paula Martínez, psicóloga

¿Cuándo puede necesitar ayuda un niño?

Durante la infancia pueden aparecer dificultades emocionales o cambios de comportamiento que preocupen a la familia.

Quizá has observado que tu hijo/a:

  • Tiene miedos o preocupaciones que interfieren en su día a día.
  • Le cuesta separarse de vosotros o quedarse con otras personas.
  • Tiene rabietas muy intensas o le cuesta gestionar la frustración.
  • Está más irritable, triste o sensible de lo habitual.
  • Tiene dificultades para relacionarse con otros niños.
  • Presenta baja autoestima o mucha inseguridad.
  • Está viviendo dificultades en el colegio o una situación de bullying.
  • Tiene problemas de conducta o dificultades para respetar límites.
  • Está atravesando un cambio familiar importante.
  • Ha cambiado su comportamiento y no sabes muy bien qué puede estar ocurriendo.

¿Cómo es la terapia psicológica con niños?

La terapia se adapta a su manera de entender y expresar el mundo. Dependiendo de su edad, podemos utilizar el juego, el dibujo, cuentos, actividades y otras herramientas terapéuticas para comprender qué está ocurriendo y trabajar sobre ello.

Poco a poco aprenderá a:

Reconocer lo que siente

Poner nombre a sus emociones y comprender qué las provoca.

Expresar lo que necesita

Encontrar otras maneras de comunicar aquello que le preocupa o le desborda.

Regular sus emociones

Desarrollar recursos para manejar el miedo, la tristeza, el enfado o la frustración.

Sentirse más seguro/a

Fortalecer su autoestima, autonomía y confianza en sí mismo/a.

¿Y durante la adolescencia?

Hay momentos en los que pedir ayuda a los padres también se vuelve más difícil.

La adolescencia implica muchos cambios: identidad, relaciones, cuerpo, estudios, expectativas, pertenencia al grupo y necesidad de mayor independencia.

En algunos momentos pueden aparecer:

  • Ansiedad o preocupaciones constantes.
  • Baja autoestima e inseguridad.
  • Tristeza, apatía o aislamiento.
  • Dificultades con amigos o relaciones.
  • Bullying.
  • Problemas relacionados con la imagen corporal.
  • Dificultades académicas o elevada autoexigencia.
  • Problemas para gestionar emociones.
  • Conflictos frecuentes en casa.
  • Conductas impulsivas o de riesgo.
  • Momentos vitales difíciles que no saben cómo afrontar.

La terapia puede convertirse en un espacio propio y seguro, donde poder hablar de aquello que quizá todavía no pueden compartir en otros lugares.

¿Cómo trabajaremos?

Comenzamos con una valoración para comprender qué está ocurriendo y adaptar el proceso a su edad, personalidad, necesidades y contexto familiar.

Cuando sea necesario, incluiremos sesiones con madres y padres para comprender sus necesidades, acompañar las dificultades que aparecen en casa y encontrar estrategias que ayuden a toda la familia.

Bloques de madera que representan distintas emociones

Terapia para niños y adultos en Madrid y online.